Medicina estética, el cuidado de la piel

Medicina estética, el cuidado de la piel

Medicina estética, el cuidado de la piel

Con el paso del tiempo las estructuras de la piel se van transformando y deteriorando afectando al aspecto general, pieza clave de la imagen de una persona.

La piel tiene como funciones la de protegernos de las agresiones externas, tanto biológicas como mecánicas, sintetiza las vitaminas y las proteínas, regula la temperatura e hidratación corporal y cumple la función de eliminación de sustancias tóxicas, a través del sudor. Todas estas funciones se van deteriorando con el tiempo por el llamado cronoenvejecimiento.

Los signos de este envejecimiento son las arrugas, la flacidez y las alteraciones en la pigmentación (manchas), por ello es importante empezar a cuidarse la piel desde joven ya que en el futuro los excesos y descuidos serán evidentes en su aspecto.

Las prioridades durante la juventud serán la protección solar, el control de las impurezas, en las pieles grasas y la hidratación.

A partir de los 30 años empiezan a aparecer las pequeñas arrugas y la piel pierde elasticidad y espesor, siendo el momento adecuado para aplicar tratamientos preventivos y aplicaciones de Botox para frenar la aparición de las arrugas de expresión. A partir de los 45 o 50 años se retiene menos agua, la piel se deshidrata y se vuelve más fina, producto, muchas veces de la menopausia y la disminución de estrógenos, aparecen manchas en el rostro y las manos y aparecen las arrugas y flacidez por pérdida de las estructuras de soporte.

Es el momento de iniciar tratamientos para restablecer el funcionamiento de la piel, hidratando y nutriendo, con cremas y productos infiltrables (vitaminas, ácido hialurónico, oligoelementos…) y realizando tratamientos restitutivos como la radiofrecuencia, la fotoestimulación, peelings, láser que ayudarán a sintetizar la elastina y el colágeno, y a mantener la hidratación. A partir de este momento también adquieren gran importancia los tratamientos correctivos, como implantar hilos cutáneos o realizar cirugías.

Conocer y aplicar los tratamientos adecuados para el cuidado de la piel, el control de un especialista periódicamente, así como reconocer los problemas en cada etapa, son fundamentales para alcanzar una satisfactoria madurez cutánea.

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