Eliminar un tatuaje

Eliminar un tatuaje

Eliminar un tatuaje

Cada vez es más frecuente la demanda para eliminar los tatuajes, bien sea por motivos estéticos y personales, o para solventar un problema traumático que dio como resultado un inestetísmo permanente en la piel (material alquitranado después de un accidente, restos de carbon u otros minerales en explosiones de gas en minas).

Tanto los tatuajes estéticos como los traumáticos tienen solución, siempre bajo un diagnóstico y control médico, gracias a la tecnología de la que hoy disponemos en Centro Clínico Mir-Mir.

Los tatuajes traumáticos presentan multiples etiologías terminando todas ellas en depósitos de material en las capas de la piel. Al igual que los tatuajes traumáticos, en los tatuajes cosméticos la etiología del mismo es fundamental para determinar un correcto diagnóstico y tratamiento, siendo indispensable conocer en estos casos la calidad, cantidad y profundidad de la tinta infiltrada.

Por todo esto podremos diferenciar entre tatuajes amateurs y tatuajes profesionales.

Las importantes diferencias entre ellos se basan en la calidad y cantidad del pigmento infiltrado, así como en la profundidad de la piel donde se ha depositado, siendo de inferior calidad, de menor cantidad y de mayor superficialidad los primeros, de ahí su mejor pronostico clínico a la hora de eliminarlos. Por el contrario, cuanto más calidad, cantidad y profundidad tenga la tinta depositada mayor su complejidad para su eliminación.

Una forma muy fácil de difenciarlos es comprobar su difuminacion del diseño original con el paso del tiempo.

Para eliminar un tatuaje se han de tener en cuenta varios factores para conseguir por un lado su eliminación, y por otro reducir al máximo los efectos secundarios del tratamiento.

Eliminar un tatuaje, ¿cómo?

Tenemos que ser conscientes de que el tatuaje no deja de ser una masa compacta de pigmento (minúsculas piedrecitas), depositadas en el interior de nuestra piel ,y que cuanto más profundo menos renovación de tejido y más perdurabilidad en el tiempo.

El tatuaje es una masa que nosotros queremos eliminar sin cirugía para que quede la piel lo mejor posible.

Para ello factores como el color de piel del paciente (fototipo), color del tatuaje (negro, rojo, azul, verde, amarillo) y calidad del pigmento, nos determinarán la tecnología a elegir, el número de sesiones necesarias y, algo tremendamente importante, la capacidad de cicatrizacion del paciente. Este último dato es fundamental para el desarrollo correcto del tratamiento, y sobretodo de las expectativas clínicas del centro y estéticas del paciente.

La tecnología de elección para el tratamiento de los tatuajes es la tecnología Q-Switched (QS).

Este tipo de láser presenta la capacidad de emitir una alta energía lumínica en un efecto foto acústico al ser absorbida por la piel, provocando una onda de choque que al impactar sobre esa masa compacta de pigmento (piedrecitas) provocará el fraccionamiento de las mismas. Este fraccionamiento brusco dará como resultado que los fragmentos de pigmento salgan desplazados en varias direcciones, hasta el punto de que los que se dirigen a la superficie de la piel consigan romperla provocando heridas y quemaduras. Por este motivo, y a pesar del control que se tiene con la tecnología, la capacidad de cicatrizacion del paciente es un punto clave a tener en cuenta. El resto de pigmento fraccionado será absorbido en el periodo comprendido entre 4-6 semanas por nuestro sistema linfático.

Por los motivos explicados anteriormente el tratamiento completo de un tatuaje se pauta en diferentes sesiones para minimizar al máximo los posibles efectos secundarios, obteniendo la eliminación del tatuaje.

El otro factor importantísimo es disponer de la tecnología médica adecuada para poder abordar con seguridad y control todas las clases de tatuajes anteriormente mencionados ya que, en función del color del pigmento (tinta), el láser tendrá capacidad para lesionar controladamente o no. Pigmentos oscuros y\o profundos requieren tecnologías QS con longitud de onda 1064nm, dato técnico que nos da información de profundidad y apetencia por los colores oscuros (negro, verde y azul), mientras que longitudes de onda más cortas, como el 532 KTP, nos permitirá tratar pigmentos superficiales y colores claros (rojo, amarillo, naranja).

En cuanto a la propia clínica del tratamiento el paciente debe conocer que son tratamientos dolorosos por lo que se requiere colocar anestesia tópica previa al tratamiento. El tiempo de tratamiento por sesión es variable en función del tipo de tatuaje, mientras que el periodo entre sesiones oscilará entre las 6-8 semanas para que haya habido una correcta epitelización del área tratada, así como la máxima absorción del pigmento fragmentado por parte del sistema linfático.

Los cuidados posteriores al tratamiento son indispensables para conseguir la mejor epitelización de la zona tratada, minimizando el riesgo de efectos secundarios como cicatrices no deseadas.

Estos cuidados pasan por las cremas antibióticas y cicatrizantes indicadas por el especialista.

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