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La cirugía estética puede modificar, mejorar y realzar el aspecto de un paciente, pero lo que no se puede esperar es ser “otra persona”, por eso es importante que el paciente tenga muy claro lo que espera y lo  exponga a su cirujano quién será el que valorará si los resultados que se pueden obtener se adecuan a las expectativas del paciente.

Tal como indica la palabra es una cirugía por lo que tratamos tejidos vivos y son posibles los riesgos inherentes a cualquier cirugía como las infecciones, hematomas, hemorragias…., pero el porcentaje de esas complicaciones son muy bajos ya que los pacientes que se someten a este tipo de cirugía suelen ser sanos, sin patologías asociadas y la anestesia es poco profunda y muy controlada. Si usted goza de buena salud no hay razón que impida llevar a cabo una operación.

No existe una edad adecuada o determinada, el momento de someterse a una cirugía depende del propio paciente, cuando lo requiera y no se sienta conforme con su apariencia física.

Según el tipo de cirugía, es cierto que se practica a una edad más temprana , como las “orejas en soplillo”o más tardia, pero quién lo marca es el propio paciente, cuando empiece a sentirse a disgusto con su apariencia física.. En el rejuvenecimiento facial los conceptos han ido cambiando. Antes, un paciente se planteaba hacerse un tratamiento de rejuvenecimiento, a partir de los 50 años.

Hoy en día, no existe una edad concreta para iniciar unas pautas de rejuvenecimiento facial, aunque cuando más temprano se inicien mejor, ya que la cirugía o tratamiento que necesitará será menor y menos agresivo.

La liposucción elimina los acúmulos de grasa en los muslos, pero la celulitis propiamente dicha es mejor tratarla directamente.

La celulitis no sólo es tributaria de personas con exceso de peso o volumen, ya que se trata de un problema relacionado con la retención de líquidos y a problemas de circulación periférica.

Se puede reducir volumen y celulitis localizada independientemente del peso corporal, siguiendo un tratamiento de mesoterapia con el cual se empieza a notar esta reducción al cabo de unas sesiones.

Existen otros tratamientos como los drenajes linfáticos, la presoterapia, ultrasonidos, radiofrecuencia, etc. Que mejorarán la celulitis, pero es importante el mantenimiento, si no la celulitis volverá.

La cirugía ofrece tratamientos que no requieren de ingreso y anestesia para rejuvenecer el rostro como los hilos tensores y minilifting.

La medicina estética también ofrece varias opciones para rejuvenecer la piel de la cara que no implican la intervención quirúrgica: el relleno de arrugas del rostro, la mesoterapia facial y la toxina botulínica tipo A, son algunos de los tratamientos que dan excelentes resultado y casi de inmediato.

Los peelings químicos, el láser, los ultrasonidos, la radiofrecuencia, la microdermoabrasión son tratamientos que sin cirugía pueden ayudarle a mejorar la estética facial.

No, en manos de un especialista.

El efecto que produce es el enlentecimiento de la acción muscular del músculo por lo que evita su contracción y por lo tanto la formación de arrugas en el área.

Las zonas más indicadas son: frente, “patas de gallo” y entrecejo con un resultado muy natural, en manos de un buen especialista.

En cualquier zona del cuerpo siempre que haya vello y la piel tenga el fototipo adecuado para ello.

El tratamiento puede aplicarse tanto en hombres como en mujeres, aunque es menos efectivo en hombres debido que siguen generando folículos nuevos hasta los 50 años.

Todos los implantes mamarios son igual de seguros por su durabilidad, su tolerancia por el organismo, las escasas complicaciones y han pasado por la homologación necesaria .

La excepción fueron los implantes mamarios PIP que después de pasar su homologación cambiaron el tipo de gel utilizado de forma fraudulenta.

Actualmente existen variantes a las prótesis mamarias como las inyecciones mediante Macrolane™, también conocido como ácido hialurónico cuya ventaja es que no requiere intervención, ya que mediante inyecciones se rellena la zona que se quiere ampliar o modelar aunque su durabilidad es moderada con respecto a las prótesis mamarias que duran muchos años.

Se puede corregir mediante una técnica quirúrgica llamada mastopexia, una cirugía muy habitual y que busca un pecho natural y bien colocado.

Consiste en fijar la glándula mamaria al musculo pectoral para que la piel no tenga peso y posteriormente eliminar la piel sobrante .

En ocasiones y como complemento a esta cirugía se implantan pequeñas prótesis mamarias para que recupere el volumen inicial y dar un resultado más natural y proporcionado con el resto del cuerpo.

No existe contraindicación ya que no se tocan los conductos galactóforos encargados de llevar la leche hasta el pezón, aunque no se aconseja si se quiere tener garantía de mantener el resultado obtenido con la cirugía.

Los resultados en la cirugías mamarias son, a priori, definitivos.

Las prótesis no deben cambiarse, aunque se aconseja que a los 10 ó 15 años se revisen mediante una ecografía mamaria , ya que el cuerpo cambia durante estos años por varios factores.

Las prótesis, como cualquier producto manufacturado, no tiene una garantía total de rotura, pero la experiencia , hasta el momento, nos dice que la duración puede ser mayor a 30 años. Es aconsejable una revisión por el especialista regularmente.

Los materiales de implante han evolucionado mucho con el paso de los años y existen diferentes diseños que se adecuan a cada mama aunque todas son de gel de silicona de alta cohesividad, lo que significa que son sólidas, lo que proporciona más seguridad que hace años.

Con este gel de alta cohesividad no es necesario hacer recambios tan frecuentemente como antes, ya que están diseñadas para durar de 30 a 50 años.

Pero hay ocasiones en que agentes externos a las prótesis pueden influir en su duración.

Los resultados de una rinoplastia son inmediatos ya que es evidente el cambio tras la retirada del vendaje, pero tienen un proceso de 6 o 12 meses de postinflamación que va mejorando durante esos meses.

Consideramos que el resultado es definitivo pasado un año de la cirugía, aunque a las 2 semanas puede reincorporarse a su actividad diaria sin que nadie lo aprecie.

Dependerá del grado de desarrollo corporal del paciente, pero es recomendable a partir de 18 años, ya que se se corrigen aspectos muy determinados como el dorso nasal, la punta nasal o el tabique por lo que hay que esperar a que las estructuras anatómicas estén desarrolladas por completo.

El paciente está durante una semana con una férula y a continuación puede empezar a hacer una vida normal.

Este tipo de cirugía ha evolucionado mucho en los últimos años y lo que se pretende con ella es que el cambio sea lo más discreto posible manteniendo la naturalidad y la armonía con el resto del rostro.

Las personas de su entorno lo reconocerán perfectamente.

El cirujano experto en cirugía nasal deberá controlar estas proporciones para conseguir una nariz discreta y natural.

Existen diferentes técnicas dependiendo de cada caso, pero el objetivo de todas ellas será no solo el rejuvenecimiento sino la naturalidad.

A un paciente bien operado las personas de su entorno le verán “mejor” en su aspecto pero no deberían achacarlo de inmediato al paso por una cirugía porque eso querrá decir que el aspecto no es natural.

Esta técnica quirúrgica se utiliza para mejorar la mirada y la expresión de los ojos, permitiendo rejuvenecer la expresión de todo el rostro.

Con la blefaroplastia se consigue iluminar la mirada, manteniendo su expresión y eliminando los rasgos de una mirada cansada o triste. La blefaroplastia se puede realizar solo en el párpado superior, en el párpado inferior o en los dos, mediante la blefaroplastia bilateral.

Se elimina el exceso de piel en los párpados y en el caso del parpado inferior también se eliminan las bolsas.

Se trata de una cirugía sencilla que requiere de anestesia local ambulatoria.

Con este tipo de cirugía no se pretende cambiar el aspecto de la cara si no recuperar el que se ha modificado con los años.

El resultado que se busca en una cirugía de rejuvenecimiento facial es el de naturalidad.

El resultado irá en consonancia según la evolución de la persona y su edad.

Lo más importante es que las expectativas de los pacientes sean realistas.

Tanto la cirugía como los complementos médicos no pueden parar el tiempo ni retrocederlo y se deben comprender las ventajas y los inconvenientes.

El paciente deberá tener claro qué es lo que se puede conseguir y lo que no.

La duración del tratamiento puede ir desde el año a los diez años, dependiendo del tipo de tratamiento.

Para reducir o extirpar volúmenes o acúmulos de grasa, se utiliza la lipoescultura o liposucción.

El objetivo es conseguir la retracción de la piel para que los tejidos se pongan en su sitio.

Eso se consigue con cánulas muy finas y superficiales, tratando no solo el acúmulo graso, sino también la grasa subdérmica para un resultado más definitivo.

Con el lipolaser ,además conseguimos reafirmar el tejido tras la liposucción.

Esta intervención no está indicada en todos los pacientes, sino que es apropiada para acúmulos muy concretos de grasa en el contorno corporal.

Hay que tener especial cuidado con la aparatología que sin intervención “prometen” que deshacen la grasa.

En estos momentos estos tratamientos sólo ayudan a deshinchar de agua la grasa por lo que el resultado obtenido, si es que se da, será poco duradero.

Una liposucción bien realizada, con los dispositivos modernos existentes, es poco traumática.

La sensación que refieren los pacientes es de “agujetas “. Está indicado, especialmente, en personas relativamente jóvenes, con una calidad adecuada de la piel.

Aunque una liposucción esté bien realizada, se deberá tener en cuenta que, una vez retirada la grasa sobrante, la piel que está por encima debe recolocarse, igual que se recoloca en el abdomen de una mujer joven después de un embarazo, por eso utilizamos la técnica del lipolaser que ayuda a reafirmar la piel y evitan la aparición de hematomas.

Tras la liposucción es importante utilizar prendas de presoterapia ( faja) en la zona tratada durante al menos 30 días que ayudan a desinflamar la zona y recolocar el tejido, el drenaje linfático ( en el que la  aparatología puede ayudar) y el ejercicio físico.

Para estos casos se aplica la llamada cirugía postbariatrica.

En muchos casos, tras una pérdida de peso importante, quedan secuelas morfológicas (descolgamientos cutáneos, faldones, flacidez, etc…) que en ocasiones van acompañadas de secuelas psicológicas.

Estas situaciones requieren una visión global del cuerpo que conjugue la corrección anatómica con la armonía corporal y en la que la Cirugía Plástica se integre en el abordaje integral del tratamiento médico y quirúrgico de la obesidad mediante la denominada Cirugía de la obesidad o Cirugía Postbariátrica.

La cirugía del contorno corporal es una disciplina muy amplia, dado que engloba toda la cirugía del cuerpo (tronco, mamas, abdomen, cadera, brazos, espalda, glúteos, muslos, etc…).

Entre los procedimientos quirúrgicos que se pueden utilizar contamos con la Lipectomía en cinturón que elimina una banda circunferencial en la zona inferior del tronco, el lifting de la zona inferior del cuerpo y el lifting medial de muslos que realzan más en el contorno de muslos y glúteos, estiramiento de muslos, estética de zona glútea con o sin infiltración de grasa, Braquioplastia (cirugía sobre los brazos), lifting de la zona superior del tronco, remodelación de las mamas,…

El paciente puede engordar después de una liposucción, pero lo hará de manera uniforme, ya que los depósitos que le producían una malformación y que se han eliminado, como las cartucheras, no volverán a salir igual que antes.

Si quiere mantener el resultado obtenido, no gane peso.

La celulitis es la inflamación de las células grasas: unos acúmulos que dan la forma de piel de naranja.

En estos casos la liposucción no está indicada.

No obstante, sí es cierto que mejora la celulitis en cierto grado al pasar una cánula fina subdérmica, pero no es la razón principal para realizar una liposucción.

Quién debe decidirlo siempre es su Oncólogo o Ginecólogo.

En principio, todas las pacientes que han sido sometidas a una mastectomía por cáncer de mama son susceptibles a realizarse una reconstrucción mamaria. Hay que plantear primero el momento en que se realizará la reconstrucción y después que técnica se utilizará (tejidos propios o prótesis).

La reconstrucción mamaria se puede hacer en el momento de la extirpación de la mama y/o después.

Si se hace en el momento de la extirpación, la paciente saldrá con la mama reconstruida.

También se puede realizar tras la extirpación y después de que la paciente siga todos los tratamientos necesarios (quimioterapia, radioterapia, tratamiento hormonal).

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