
Es un procedimiento indoloro, que permite una lenta y controlada limpieza de la superficie cutánea. Se trata de un tipo de peeling que consiste en el paso sobre la superficie de la piel de suaves microcristales de óxido de aluminio, también conocido como Corindón.
La microdermoabrasión ayuda a personas con las siguientes condiciones: acné, cicatrices causadas por acné, líneas finas en la piel, estrías, arrugas, piel deshidratada, piel grasosa, cicatrices menores y daños de sol. Debemos destacar que este procedimiento debe realizarse por un profesional que asesore y realice el tratamiento con responsabilidad y conocimiento de dicha técnica
Los microcristales de óxido de aluminio se proyectan sobre la superficie cutánea e impactan a presión, realizando suavemente la acción de exfoliar. La regulación de la potencia de aspiración y la velocidad de los movimientos de la sonda de aplicación sobre la piel permite precisar con exactitud la intensidad de la microdermoabrasión para adaptar el tratamiento a cada problema y a cada tipo de piel.
Los resultados se hacen evidentes ya en la primera sesión, y el grado de satisfacción aumenta con el número de sesiones realizadas. El intervalo entre sesiones oscila entre 7 y 14 días y el número de sesiones a realizar varía en función del problema a tratar.
La duración de las sesiones es de 20 a 30 minutos aproximadamente.
Tras el tratamiento se aplicaran productos de seguimiento del tratamiento, descongestivo y cicatrizante (ampollas, cremas específicas, mascarillas y protección solar parcial o total).