La sudoración es un fenómeno fisiológico que mantiene la temperatura corporal eliminando el calor sobrante del cuerpo. El exceso de sudoración llamado Hiperhidrosis no tiene causa conocida pero está relacionada con una hiperactividad de las fibras simpáticas con un aumento de la respuesta periférica motora, por tanto la sudoración excesiva es debida a la sobreactividad de las glándulas sudoríparas.
La Hiperhidrosis se manifiesta principalmente en las palmas de las manos, cara, axilas y planta de los pies y es un síndrome que condiciona una alteración del estado psicológico que dificulta las relaciones sociales, altera la autoestima y provoca problemas laborales.
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Para su tratamiento médico se utilizan soluciones con cloruro de aluminio y cuando este tipo de tratamientos tópicos no dan resultado se recurre a la escisión quirúrgica en bloque de las glándulas axilares. Como última alternativa quirúrgica y realizado por cirujanos torácicos, se realiza la simpatectomia, consistente en la interrupción parcial de los nervios que causan la hiperhidrosis.
La toxina botulínica o comúnmente llamado Botox®, está demostrando su eficacia para este problema. Este tratamiento se presenta como una alternativa a la cirugía, aunque se deberá repetir unas tres veces al año.
El Botox produce un bloqueo temporal de los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas, por lo tanto bloquea la liberación de sudor en la zona tratada. Para delimitar la zona donde se debe microinyectar la sustancia, se pinta con yodo y se espolvorea almidón en polvo que cuando cambia a color negro, marca la zona a tratar. La dosis de aplicación varía según la zona de aplicación.
El efecto de este tratamiento se empieza a notar a los 2 – 4 días y es completo a la semana de su aplicación, con una duración aproximada de entre 4 a 6 meses.
El tratamiento presenta buenos resultados en más del 95% de los pacientes.
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